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lunes, 6 de agosto de 2018

Una Cita en París


UNA CITA EN PARÍS

Tal vez la primera vez que vaya, sea diferente, o simplemente la persona que me acompañe hará que sea especial y hasta valga la espera esa cita –pensaba un joven, mientras veía a los ojos a su acompañante–. Hasta le interesará esta idea –seguía pensando– tal vez si se lo propongo, no le parecerá tan disparatado.

—Necesito pedirte algo —dijo el joven, mientras miraba a los ojos a su acompañante—. Una última cita, antes de que termines lo que empezamos hace algún tiempo.
—Pero aún no hemos empezado nada –respondió la joven, intrigada por la proposición planteada—.No se puede terminar algo que no empezó.
—Tienes razón, entonces te pediré algo antes de que continúes tu camino, sola, por supuesto —dijo con una voz que empezaba a quebrarse—. Tal vez puedas concederme eso.
—A veces eres muy insistente, y me gusta eso.
—Una última cita, que tal vez dependa todo en cuanto hemos creado entre nosotros, esta representará la última vista que le das al sol en un día cualquiera, porque no sabes qué pasará al siguiente.
—Dulces palabras para mi paladar con aftas, pero dime.
—Una cita, que será ir a tomar un café a la puesta del sol en Paris —dijo sin flaquear en sus palabras—. Y aquella cita será en el comienzo del otoño del año 2021.
—¿Qué? —respondió ella, sin saber qué decir, estaba mirándolo asombrada—. ¿Y si para ese año estoy casada o comprometida?
—Solo te pedí una cita, no que dejaras tu vida para continuarla conmigo ese mismo día, además es un lugar hermoso, donde podrás observar la puesta de sol y podrá salir de ti todo lo que sientes ahora.
—No puedo entender a dónde quieres llegar con esto, me pides una cita que será en más de diez años, sin embargo, estás muy seguro de lo que me dices. Si acepto, no sabré si en verdad esa cita se lleve a cabo, y no soy de las personas que dicen algo y que finalmente no lo hacen.

La gente pasaba a su alrededor, como si ellos fueran estatuas que solo estaban ahí para hacer que la vista de aquel parque sea más acogedora y pintoresca, conjuntamente con sus luces y el suelo verde.
Un sonido de claxon los hizo salir de sus pensamientos y los adentró en la conversación que venían manteniendo.

—¿Cuál es tu respuesta? —dijo el joven sin desistir, y como ella no se atrevía a responder, buscó entre sus ojos una respuesta,—. Ahora es donde puedes hacer que una parte de nuestro futuro esté comprometido a volverse a encontrar.
—No sé qué decirte, pienso que es una idea muy utópica, pero a la vez romántica. Es algo que me conmueve y a la vez me frustra —respondió ella entre leves sollozos—. Gracias por pedirme esto, acepto la cita —finalizó diciendo y abrazó a su joven acompañante—. Esperaré ese día con ansias.

Nuevamente el parque se convirtió en una imagen estática, de esas que se muestran en una pintura en óleo, esos jóvenes abrazados eran acompañados por personas que no se relacionaban con ellos pero que estaban juntos en ese instante. Un segundo después, empezaron los aplausos de un público que veía la mejor interpretación de una escena teatral.

—Yo también esperaré ese día, donde pueda volverte a ver y sentir que no has cambiado, que a la persona que vea a los ojos sea la que veo ahora. Hoy nos despediremos, pero tengo la esperanza de volverte a encontrar en mi camino —dijo aquel joven mientras sentía ese gran abrazo de parte de ella—. Y valdrá la espera.
—No olvidaré esa fecha.
—Yo tampoco.

Ese abrazo selló aquella promesa, en esa noche, en ese lugar, donde ellos no volverán a concurrir juntos, pero donde empezó una historia.
Algunos años después, un pintor que trabajaba en el parque, exhibía un óleo para el público. Este era simple: dos jóvenes abrazados, en una noche con poca iluminación artificial, con un fondo de un público enérgico y sollozante. Eso trasmitía la pintura. Esa pintura tiene diez años allí —decía el modesto pintor—, y tal vez no se vaya ir de mí, nunca.

Los años pasaron, mientras ambos hicieron su vida. El joven en su país, esforzándose cada día para poder comprar el boleto de avión de ida y vuelta, porque tenía una cita en París. Por otro lado, la señorita había olvidado años tras año que tenía un compromiso que cumplir.

—Acá tengo unos recuerdos de mi adolescencia, regalos que me dieron, pequeños, pero con mucho valor sentimental.
—Ábrelos, hay que ver qué tiene guardado.
—Está bien. —dijo la joven, mientras sacaba algunas cosas para mostrar—. Mira esta pulsera que me dio un amigo con el que nunca tuve nada.
—Es magnifica, tiene una dedicatoria con tu nombre, qué lindo, yo también quiero —dijo la amiga, mientras sacaba una hoja de papel con una fecha, una hora y un lugar—. ¿Qué es esto?
—Lo había olvidado por completo, es mi cita.
—¿Me estas bromeando?
—No, pero aún no he decido ir, hasta donde entendí, solo fue una obra teatral.
La joven con dudas y el joven con esperanzas, sin embargo, el joven estaba decidido por ir en busca de alguien que consideraba importante para su vida.

Setiembre del 2021

—Pensé que no llegarías —dijo el joven, dándole un beso en la mejilla a ella—. Vamos, conozco un lugar donde tomar un café. Mientras te esperaba, pude darme una vuelta por este lugar.
—Gracias por esperarme —respondió ella abrazándolo—. A veces la realidad supera la ficción.
—Regresaremos a aquel lugar, donde decidimos esta cita, tenemos que comprar algo.

martes, 30 de diciembre de 2014

UN INVITADO QUE NUNCA OLVIDAREMOS

Era un caluroso día de verano y el calendario tenía una imagen de un niño con el título: “La inocencia de un niño es el mayor tesoro de la humanidad”, la madre estaba viendo la imagen pensando en sus dos hijas y su hijo, dándose cuenta de la suerte que tenía por tenerlos.

Su hija mayor estaba disfrutando su lonche en el comedor de la casa sin preocuparse por nada, simplemente concentrada en terminar lo que su madre le había preparado, mientras su madre seguía viendo la imagen del calendario de su cuarto. 

Su hermana menor y su hermano llegaron corriendo al comedor también a disfrutar del delicioso lonche y empezó la bulla de las seis y treinta de la tarde-noche que hacía que esa casa tuviese vida, ese sonido que su madre añoraría tiempo después cuando crezcan y cada uno tome su camino, pero que por ahora la hacía sentir en casa.

Las niñas y el niño terminaron, salieron disparados a jugar al cuarto de la hermana mayor, que tenía cinco años, subían corriendo y gritando por las escaleras para saber quién iba llegar más rápido, pero de pronto su hermano menor que estaba yendo primero se detuvo bruscamente, intentando ver de dónde venía ese sonido.

  • ¿Escucharon? – Preguntaba el niño asustado- ¡Escuchen!
  • No escucho nada, estás loco- Decía la hermana menor- mejor vamos a seguir subiendo que nos falta terminar de jugar o te sacamos y pierdes.
  • No, suban porque ese sonido lo tengo que encontrar antes, no las puedo dejar en peligro, mientras yo viva ustedes jamás les pasará algo malo.
  • Ya déjalo, seguro te has confundido- Decía la hermana mayor mientras seguía subiendo-Vas a quedarte porque nosotras si vamos a subir.
  • ¡Escuchen! – Decía él, mientras se quedaron en silencio. El ruido venia del sótano- Está en el sótano, ¿qué vamos hacer?
  • ¿Vamos? Yo no voy a bajar- Decía la hermana menor- debemos de avisarle a mi mamá.

El sonido empezó a ser más fuerte a cada momento, mientras ellos empezaron a mirarse aterrorizados, sin saber qué hacer. La noche estaba llegando a la casa y no se habían encendido las luces, la noche estaba dejando en total oscuridad a la casa poco a poco. Las dos niñas y el niño se agacharon en la escalera, esperando ver que algo saliera de algún lugar. La escalera era en forma de “L”, la parte más alta estaba oculta por una pared de un cuarto del segundo piso y solamente se podía ver si uno se agachaba lo suficiente como para ver a ras del suelo, un lugar muy preferente para unos niños.
  • No nos vamos, tenemos que ver de qué se trata todo lo que está ocurriendo- decía el hermano, mientras se arrodillaba para poder ver qué pasaba en la sala y sus hermanas estaban abrazadas detrás de él- no tengan miedo,  yo estoy acá.

Un hombre arrastraba a otro muy agitado, lo tenía tomado por la cabeza y lo llevaba a arrastras a la entrada de la casa, el niño miraba atentamente. La oscuridad impedía ver todos los detalles pero se podía distinguir las formas humanas en la entrada de la casa que estaba cerrada, ese hombre lo colocó y lo empezó abrir por el estómago. 

El niño asustado las agarró de la mano a sus dos hermanas y las llevo corriendo a su cuarto, ninguno gritó, solamente atinaron a correr.

  • ¿Qué pasó?- Pregunto la hermana mayor- responde rápido.
  • No van a creerme, un hombre abrió por la barriga a otro que arrastro desde el sótano- Decía el niño muy asustado- no debemos salir, mamá nos encontrará.

Se escuchó que tocaron la puerta y las dos niñas con el niño estaban muy asustados, pero nadie pudo pronunciar palabra alguna, la perilla de la puerta se movía en la dirección correcta para ser abierta, solamente atinaron a retroceder lentamente. 

  • Debajo de la cama, yo las salvaré – Decía el valiente hombrecito de apenas 4 años, con un rostro lleno de miedo. Sus hermanas le hicieron caso –No les va pasar nada.

La puerta se abrió y entró la madre, ella se percató que estaba pasando algo malo y solamente atino a caminar lentamente hacia su hijo abrazándolo, mientras sus hermanas salían lentamente de su escondite.

  • Mamá mi padre es un asesino- Decía la hija mayor, mientras lloraba muy asustada- mi padre…
  • ¿Por qué lo dices?- Preguntaba la madre- tu padre es una buena persona.
  • Te voy a contar lo que he visto- intentaba hablar pero estaba muy asustada, pero logró contarle todo mientras sus hijos estaban muy atemorizados- ¡tengo miedo!
  • Tenemos que hacer algo- Decía la madre, en ese instante pensaba que persona en realidad estaba en la sala de la casa- voy a bajar y saber que está pasando en la casa, tal vez sea un ladrón.
  • No bajes mamá, puede hacerte daño-Decía el niño intentando persuadir a su madre- o quieres que te acompañe.
  • Yo voy a bajar sola y si no pasa nada vendré por ustedes, deben estar en silencio-Decía la madre a los pequeños que estaban asustados- voy a regresar no se preocupen.

La madre bajo lentamente por las escaleras estudiando la situación en la que se encontraba, porque tenía miedo que alguien hubiese entrado a robar, paso a paso estaba descendiendo hasta el último peldaño de la escalera y vio lo que ocurría en la sala y subió corriendo sin hacer ruido. Tocó la puerta y los niños se acercaron para saber qué había ocurrido.

-Tenemos que bajar rápidamente- Decía la madre muy agitada- vamos.

Los pequeños siguieron a la madre, bajaron lentamente los escalones de la escalera, la luz seguía apagada y había pasado más de una hora, la casa estaba muy oscura y nadie podía ver nada, ellos iban caminando en fila india para poder saber que todos estaban juntos. La madre se detuvo delante de la sala y se prendió la luz, la imagen oscura desapareció con la luz y se pudo observar lo que estaba pasando, la hija mayor tenía a su hermano por el brazo derecho delante de ella y a su hermana tomada por el brazo izquierdo también delante de ella, estaban los tres muy sorprendidos de lo que estaban viendo.

  • ¿Qué pasa? -Pregunto el padre asombrado, mientras la madre lo miraba sonriente- ¿Quieren ayudarme? No tengan miedo lo que está en el suelo no es una cabeza humana de verdad, solamente es una máscara que compre y lo puse sobre una pelota vieja.
  • ¿Qué haces papá?- Preguntó el niño- yo te vi arrastrando a un hombre desde el sótano.
  • ¿Cuál ese?- Preguntó el  padre, señalando hacia el suelo- No es un hombre de verdad es el muñeco de año nuevo.

El padre explicó de que se trataba, los niños lo escuchaban atentamente, al parecer no recordaban que lo hacían todos los años como símbolo de olvidar los malos recuerdos de lo que había sido el año que estaba pasando, pero para ellos solamente era celebrar con fuegos artificiales una fiesta.

  • ¿Y ahora me quieren ayudar?- Preguntó el padre- Porque quiero que esta vez salgo mejor que el de años anteriores.

Todos en la casa afirmaron con la cabeza y se pusieron a ayudar para darle vida a este ser inanimado que tiene solamente menos de un día en cada hogar que sigue con la tradición.

  • ¿Papá y si mejor no lo quemamos, no podemos quedarnos con él? Sólo por esta vez- Pregunto la hija mayor, sus hermanos la apoyaban en todo momento- Creo que eso no se va poder.
  • Podemos sacarnos fotos con él y decir que fue nuestro invitado a la fiesta de fin de año, ¿Les parece?-Decía el padre y los niños afirmaban con la cabeza muy entusiasmados- Un invitado que nunca olvidaremos. 

La hora siguió avanzando y dio media noche, el momento donde los niños entre lágrimas se despidieron del invitado de honor, mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo de muchos colores.

  • A veces no es una buena forma morir en este día y de esta manera– decía el hombre que yacía en el suelo mientras empezaban a explotar los cohetones que tenía por todo el cuerpo - …

domingo, 16 de noviembre de 2014

SOY COBARDE COMO TÚ

La noche estuvo tranquila y los peatones desatentos a los acontecimientos que se daban en ese instante. Los automóviles estaban estancados en la avenida, los cláxones sonaban estrepitosamente intentando que avanzara la interminable fila.

  • Todo Javier Prado- gritaba el cobrador - ¡Es el último carro! ¡Hay batida! - Intentaba usar sus mejores armas para que suban las personas y al parecer lo estaba logrando - ¡Este va más rápido!

Las personas que estaban en el paradero abordaba la unidad de transporte, intentaban llegar a casa lo más pronto posible, así que nadie se percataba con quien se sentaba ni quien estaba cerca, el cansancio hace que las personas olviden los detalles de la vida. El joven estaba sentado en la penúltima fila y ella muy cerca pero ambos no sabían que el otro estaba justo a su costado.
  • Hoy no puede demorarse más el carro, ahora pienso que caminar no es malo - Pensaba el joven mientras veía a los transeúntes ir por la calle a paso lento pero más rápido que él- bueno hoy no tengo nada urgente por hacer.

Los carros seguían sin moverse y el conductor parecía que empezaba a fastidiarse de tanto estar en el mismo lugar. El cobrador contaba sus monedas, haciendo cuentas para ver si su esfuerzo tenía frutos y al parecer el día había sido más que positivo.
  • No hay nada interesante en este carro, todos durmiendo de cansancio o de aburrimiento- pensaba el joven de ojos azules, mientras movía la cabeza de derecha a izquierda - Esperen un momento quien es esa bella señorita que está durmiendo, creo que es una estudiante porque tiene una mochila bien agarrada por ambas manos - la miraba sorprendido- ¿Quién será? es la primera vez que la veo en esta ruta- ella no daba señales de despertar y en el carro todo seguía igual- pero pesar de no haberla visto me parece muy conocida.

Los carros empezaron a avanzar y el conductor  sabía que no lograría avanzar muy lejos, él miraba a todos lados y empezaba a tomar la izquierda y buscar cómo llegar hasta la siguiente parte del camino. Logró encontrar un camino hasta llegar a la avenida y todos se bajaron, cada quien tomó su camino.
  • ¿Quién habrá sido? bueno es mejor que siga mi camino - decía en voz baja recordándola y olvidándola para regresar a su vida cotidiana- será mejor que me dé prisa.

Tomó dirección hacia su casa el joven de los ojos azules, como todos los que habían bajado. Pasaron los días y el joven volvía a casa nuevamente, no estaba seguro con que carro ir.
  • ¿Ahora que carro tomo hoy? - pensaba mientras decidía cual tomar- ayer tomé ese, mejor espero el siguiente- el joven subió al carro siguiente mientras que la gente subía detrás de él, se sentó en el lugar más próximo que vio- ahora que recuerdo tengo que responder un mensaje- pensaba mientras observaba a los pasajeros y respondía el mensaje pendiente- un momento ella es la señorita del otro día estoy seguro - pensaba sonriendo, mientras ella estaba sentada un asiento delante de él en la parte derecha- ¿Acaso me recordará? ¡lo más probable no!

Los carros avanzaban lentamente sin detenerse, para el horario era interesante para cualquier persona dentro del mismo, a este no le tomo ni quince minutos en llegar al punto donde todos bajarían a continuar su viaje diario a casa, todos bajaron sin excepción y empezaron a caminar hacia sus nuevos paraderos. El joven seguía con la vista a la señorita que iba justamente delante de él y que al parecer tomaría su mismo camino, la suerte estaba echada para él.

Estaban cerca del semáforo para cruzar y él estaba muy nervioso no sabía si hablar, estaba caminando raudamente para acomodar las condiciones para él y el semáforo ahora estaba terminándose el verde.
  • Hola señorita, la verdad no hablo a personas extrañas yo tampoco y pensaría lo que está pensando, pero da la casualidad que usted para mí no me es extraña, recuerdo haberla visto hace unos días en el mismo carro en el que venía y bueno pensé en presentarme antes que no la vuelva a ver- la señorita lo miro muy impresionada y atemorizada, ella empezó a avanzar hacia el paradero cuando el semáforo ya estaba en rojo- no se valla, no soy una mala persona – empezó a sonar un claxon- me llamo … - tres metros más abajo cayó el joven-no debía pasar estos, solamente me acerque para conocerla y saber cómo se llamaba, ahora no la veo cerca y se está corriendo de miedo, de eso estoy seguro- pensaba el joven que yacía en el suelo con algunos huesos rotos y sin poder moverse- no debía pasar, ¿Por qué cuándo soy valiente me pasa esto? Acaso no todos tenemos derecho a ser valientes.

La noche vestía su mejor traje porque se podían ver su vestido lleno de puntos iluminados. Muchas personas miraban al joven estar inmóvil en la pista, mientras un señor de edad avanzada llamaba a los bomberos a que ayuden al pobre joven. Algunos conductores seguían avanzando desinteresado por lo que sucedía o porque tal vez no era necesario que se detuvieran.



“Y eso sería lo que pasaría, por eso creo que mejor sigo mi camino, porque puede pasarme eso o tal vez otra cosa peor si me acerco, ser valiente muchas veces no da buenos resultados y prefiero al menos hoy quedarme con la duda- Pensaba el joven mientras cambiaba de camino para no encontrar el valor y hablarle a la señorita que vio por segunda vez en su vida y tal vez la última, - mejor seguiré caminado a mi casa, es la mejor opción, además soy un cobarde como tú y si la señorita no fuera tan guapa ni siquiera quisiera hablarle, como tú, es triste pensar que soy igual que cualquier ser en este mundo, no sé ni siquiera porque al final termino hablando contigo ni buenos consejos me das, siempre buscas la solución más fácil donde tú nunca pierdas”

jueves, 22 de mayo de 2014

EL CUARTO OSCURO Y LA VOZ SINIESTRA


  • Papá ¿Qué hay en ese cuarto?
  • Princesa no puedes entrar ahí, debes evitar que tu hermana y tu hermano entren.
  • Papá ¿Qué hay allí?
  • Pequeña te voy a decir que hay dentro si prometes no entrar.
  • Te lo prometo papi.
  • En este lugar hay cosas malas y otras buenas, pero debes tener cuidado con los ladrones, asesinos, monstruos, demonios y muchas cosas desconocidas, por eso deseo que no entres.
  • ¿Alguna vez has entrado?
  • Sí, pero tú no debes ingresar, quedamos en eso.
  • Está bien.
  • Bueno pequeña nos vemos tengo que ir a trabajar- decía el padre mientras la abrazaba- cuídate y ya sabes.
  • Si, lo tendré en cuenta siempre.
El padre se despidió de su esposa y siguió caminando directo hasta tomar la perilla de la puerta, volteó inmediatamente sonriendo. Era por demás que lo volviera a decir pero con esa sonrisa le estaba confirmando mucho a su esposa, él cerró la puerta lentamente y partió rumbo al trabajo.

La pequeña fue a su dormitorio, el cual estaba en el segundo piso, donde compartía cuarto con su hermana menor, su hermano tenía otro cuarto, la regla es clara niñas con niñas y niños con niños. Ella les contó a sus hermanos los que le había dicho su papá y que también no le contara a nadie más.
  • Tenemos que entrar- Dijo la hermana mayor, esperando que sus hermanos aceptaran- papá se ha ido a trabajar, es el momento.
  • Y si encontramos lo que nos contaste- decía su hermano mientras leía en la pared en un calendario: “La verdad os hará libre”- tengo miedo.
  • Yo pienso que deberíamos ir- Dijo la hermana menor- debemos saber que hay ahí.

Los niños empezaron a caminar rumbo a esa habitación, observando hacia todos lados, el hermano siempre viendo la retaguardia, por si la madre venia, mientras sus hermanas estaban viendo la forma más rápida de llegar, sólo cinco pasos y ya estaban en la puerta. Los cinco pasos ya se habían dado y se miraban entre ellos para ver quien sería el valiente de tomar la perilla de la puerta y girarla, las hermanas eligieron al hermano, quien se negó al comienzo, pero recordando lo que había leído, tomó la decisión de ser el elegido para abrir la puerta. Él abrió la puerta, para adentro estaba más oscuro que la noche y esta hizo un ruido, pero no el típico de chillido de bisagras viejas, sino el de una voz siniestra: “Se atreven a venir aquí sabiendo que hay dentro”, los niños salieron a toda carrera al cuarto de batalla donde habían planeado todo inicialmente, pero el hermano estaba prendido de la perilla y muy asustado para reaccionar, su hermana regreso y lo jaló tomándolo del brazo y el inmediatamente cerro la puerta de un solo golpe.
  • Escucharon eso o solo fue mi imaginación – decía la hermana mayor, mientras su aliento se entrecortaba, su respiración estaba muy fuerte como para continuar hablando- ¿Qué hacemos?
  • Ya no regresemos – dijo la hermana menor- yo también lo escuche.
  • Tenemos que regresar, necesitamos hacerlo, es nuestra obligación porque ya hemos abierto esa puerta y ahora hay que cruzarla.

Acordaron volver y no echarse para atrás, pero nuevamente el camino se tenía que hacer y los pasos eran más lentos como acompañando la música de Mozart “Carmina Burana”, ellos al llegar nuevamente frente a la puerta, tuvieron miedo pero también emoción por lo que conocerían, el hermano siguió siendo el elegido para abrir la puerta, y los tres tomados de la mano lentamente atravesaron la puerta, no había nada que ver solo ellos tres dentro de la inmensa oscuridad, siguieron avanzado hasta estar en la mitad del cuarto y de pronto la puerta se cerró sin hacer el menor ruido, la voz siniestra nuevamente dijo: “Estaba seguro que volverían, ahora su osadía hará que sepan que había aquí dentro, Siéntense y cierren los ojos para que no tengan miedo” La voz comenzó a tomar un tono más natural y empezó a decir:

Un niño de unos diez años llegaba a casa mojado y le pedía a su padre que se quedara con un perro al que había encontrado en la calle, que él lo cuidaría y que no daría problemas. El padre se negó, porque sabía que no lo cuidaría, como él alguna vez también prometió, pero el niño le dijo, “Papá si te doy una razón importante, ¿me dejarías tenerlo?” , el padre medio confundido asintió con la cabeza y se sentó para poderlo escuchar. El niño empezó a contarle diciendo: “Papá hoy cuando venía de la escuela, iba caminando por la acera y lo vi que no podía caminar bien, sentí pena por el e intente seguir mi camino, cuando de pronto vi que un auto venía a toda velocidad contra mí y yo salte para que no me atropellara y así fue, solamente que caí por el pequeño acantilado que está al lado de la acera, rodando hasta caer al lago. Estaba muy adolorido por la caída y no podía nadar, entonces el perro corrió hasta el lago a ayudarme, se subió a una rama de unas plantas que están cerca al lago y se rompieron estas, dándome de donde sujetarme y poder salir tirando de ellas.”

El padre lo abrazó a su hijo y le permitió tener el perro, no se había dado cuenta que al animal que le negaba la entrada a casa era un héroe vestido de un desafortunado callejero que sólo necesitaba un hogar y amor por dar. En ese momento las luces se prendieron lentamente, mientras la voz decía: "¿Quieren conocer más historias, lugares o personas?”, los niños muy emocionados asentían con la cabeza y al estar las luces completamente encendidas notaron que era un cuarto de lectura, donde había todo tipo de historias y para todo tipo de edad. Su madre abrió la puerta, haciendo la simulación como si entrará, porque realmente ella siempre estuvo dentro y fue abrazar a sus hijos, ellos ya estaban iniciados en el hermoso mundo de la lectura y eso la alegraba, desde ese día siempre en aquel cuarto faltaban algunos libros pues estaban siendo leídos y disfrutados.

sábado, 30 de marzo de 2013

¿Estaba esto aca?

Cada mañana despierto y digo es momento de empezar un nuevo día, según el día - por supuesto- me despierto apresurado. Los días de semana salgo rápido a bañarme porque hay obligaciones que cumplir, como el trabajo -en mi caso- y después la universidad, antes tomando un desayuno ligero -para tener energía toda las mañanas- y a caminar al paradero. Si fuera día sábado o domingo, despertaría con mas calma, cuando el reloj den cerca de las 9 o 10 de la mañana, después que en toda la casa empiecen hacer bulla y no pueda dormir, o que mi querido vecino ponga su gordito sabroson CENTELLA. Pero muy por encima de salir tarde y tal vez como casi todo el retornar a casa después de un día lleno de emociones y aventuras. Llega el momento donde regresas a tu cuarto, el lugar mas privado en toda la casa para ti. Y pretendes arreglarlo, pero siempre hay un motivo por el cual no lo haces, pero cuando tu madre viene y te dice ¡que paso en este cuarto!, por lo general acabamos respondiendo ¡justo estaba por arreglarlo, no lo toques que me vas a desordenar las cosas yo se donde esta todo! No importa que seas hombre o mujer para tu madre siempre el cuarto esta hecho un desorden. Siempre las madres se preguntaran y en algunos casos los padres, ¿y cuando arreglara ese desorden, si así vive acá como será si viviera solo? uno siempre dice que ya es momento de arreglar, pero siempre queda en una buena idea y no siempre se materializa.

En el caso de las mujeres que son un poco mas ordenadas siempre se dan un tiempo para limpiar y organizar su habitación. Por lo general siempre arreglamos nuestra habitación cuando necesitamos encontrar algo que nos han pedido ya sea un amigo, padres, profesor, un libro para hacer las tareas, tu cargador, el otro par del zapato que tienes puesto, tu USB - que es poco probable que lo vuelvas a ver-,tus medias, tantas cosas que puedes buscar. El día en que te das cuenta que es necesario arreglarlo entras como un fumigador, sabiendo que vas a luchar contra todo lo conocido y lo desconocido. Un consejo empiecen por lo mas fácil o lo que se pueda limpiar mas rápido, aquí es el momento donde debes tener una bolsa grande donde quepa todo lo que vas a encontrar y desconoces su procedencia, no te confíes que lo que estas buscando no lo vas hacer rápido y en esa gran búsqueda puedes encontrar cosas como: cuaderno de primaria, empaques de golosinas, media que te faltaba hace unos días, un lapicero azul, carnet universitario o DNI, tu billetera antigua que aun tiene dinero dentro, separata que no devolviste a tu compañero en el primer ciclo, tu llave perdida, unas sandalias que pensabas que ya estaban perdidas, el control remoto, un juguete de cuando tenia 6 años que no se si funciona todavía aunque algún día lo averigüe pues sigue allí, una pequeña civilización, etc. Si da la casualidad que no encontraste lo que buscabas, después de estar todo empolvado vas a pensar en que esto de limpiar lo deberías hacer cada fin de semana, lo intentaras sin éxito y luego lo olvidaras. Volverán a pasar los días y desordenaras lo que ordenaste ese día, que es una vez cada año más o menos. Algo más que debes saber, no dejes que nadie lo arregle por ti, créeme que no encontraras nada.

sábado, 9 de marzo de 2013

RECORDAR… ¿NO ES TAN BUENO?

Como dijo Gabriel García Márquez: “Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidarse es difícil para quien tiene corazón.” Cuando uno se pone a recordar las cosas que hizo o las cosas que lo marcaron en la vida, siempre lo recuerdan como si no debieran hacerlo jamás y yo digo que hay recuerdos buenos, los que te dejaron huella. En la vida pasamos por tantas etapas, una de las más importantes fue la secundaria. Que la hayas dejado habrá sido un paso importante, difícil, fácil, necesario o que siempre lo quisiste. Pero aun fuera por lo que fuera te dejo buenos y malos recuerdos, tal vez peleaste con algún amigo o amiga y ni recuerdas el porqué de la pelea, otros pueden decir que conocieron a sus mejores amigos y ellos tampoco están cerca como para verlos a diario, alguno dirá que la escuela no es un lugar donde se va aprender y miles de conceptos puede haber dejado la secundaria. Recuerdo que cuando uno va terminar la secundaria lo primero que todos dicen y están de acuerdo en decir, que siempre van haber reencuentros para que la amistad dure para toda la vida, los que estamos afuera sabemos que es muy difícil juntar a todos, pero no imposible.

 Los que siguieron estudios después de la escuela, ya sea cualquier centro de estudios también conocieron nuevas personas que aunque al comienzo no las conocían poco a poco se empiezan a convertir en parte de su vida ya sea como amigos, enemigos, novia, novio, mejor amigo, conocido, etc. La cuestión es que al conocer nuevas cosas en la vida, te das cuenta de que puedes conocer gente que te apoye y se sienta feliz con tus logros, como las que tu siempre dijiste que algunas no dejarían de apoyarte y lo hicieron decepcionándote totalmente. 

 En el trabajo también hay nuevas experiencias, ya que ahí evalúan tu desempeño profesional y ético, veras gente que no se comporta a la altura de diversas situaciones y harán lo que sea por desprestigiarte y no serán ellos no caigan, así como también gente que te ayudara para que puedas emprender el camino de la forma correcta. También conocerás gente que merecerán tu amistad y las que no como en todo lugar. En la vida veras que habrá personas: las que marcaron en tu vida y no querrás dejar de ver, pero se terminan yendo, sin que puedas impedirlo, y tú los tendrás en tu recuerdo, como también las que querrás no ver más. Muchas personas han perdido el contacto de sus amistades porque tienen diferentes caminos y proyectos trazados en la vida. 

En la actualidad contamos con las redes sociales que nos ayudan un poco a estar en contacto, pero hay situaciones en las que ni ellas nos podrían ayudar. Lo que podría decir es que pongan en la balanza todo lo malo y lo bueno sucedido, aunque gane lo malo, sea un caso extremo, procura no recordarlos siempre porque te hace en una persona resentida de lo vivido, no digo que lo olvides claro está, yo te digo recuerda lo buenos momentos y no pienses en que porqué no están en este momento, solo disfrútalas y veras que en realidad eres dichoso de haber pasado tantas cosas que no querrás olvidar. Hazlo ahora que todavía puedes recuerda que cuando llegues a la ancianidad vivirás de tus recuerdos y tal vez alguna enfermedad te las pueda arrebatar… hazlo ahora.

martes, 17 de abril de 2012

LA FELICIDAD

¿Cuántos horas al día eres feliz?, hace muy poco me preguntaron, me quede pensando en que no podía responderlo con tanta facilidad y empecé a recordar cada momento feliz que había tenido durante el día, pero sumando exageradamente no pude llegar ni a los diez minutos.

Ahora mi pregunta seria la misma para usted lector, es muy difícil que me lo digas, es una de las más grandes disyuntivas desde tiempos inmemorables, cada vez que las personas se ponen a pensar se dicen a si mismos que si lo son, con una sonrisa. En los medios de comunicación y lo que ya se grabó en nuestra mente, la felicidad es: salud, amor, dinero y trabajo. Tal vez el que no tenga todo esto puede pensarlo así y los que ya lo tienen ¿crees que son felices?, si tuviera que dar una definición, para mí seria que la felicidad se da por etapas de la vida, cuando uno es niño, jugar con sus amigos todo el día, para ellos es ser feliz, para un joven seria ir a una fiesta, conversar con sus amigos o hacer deporte en grupo, para los adultos, buscar una pareja y tener hijos, por ultimo para los ancianos ver que toda su descendencia halla ido por el buen camino y sean grandes personas.

Algunos me dirán, pero soy feliz cuando estoy riendo, pero si reflexionas sobre la felicidad es un término amplio que no podre definir, otros pueden decir al tener una buena nota estoy feliz, cuando mi familia están contentos, cuando obtuve el titulo profesional, cuando me fui de viaje, etc. Pero para todos no es igual la felicidad, otras veces puedes tener felicidad por un lado y por el otro la tristeza mas grande, por ejemplo: si te ganas un auto eres feliz, un auto nuevo quien no quisiera tenerlo, pero al mismo tiempo tu madre esta enferma, la felicidad no tiene la misma intensidad, por eso uno no puede ser feliz, al preocuparnos por otras cosas dejamos de sentirnos felices al conseguir algo que quisimos, para pensar en como afrontar el problema y tratar de minimizarlo (sobrellevarlo).

Una vez escuche a un hombre decir que él era feliz con su familia y otra persona cerca que pasaba caminando dijo, pero no tienes dinero y el señor abrazo a su hijo con todo el amor del mundo, haciendo que ambos sonrieran y la otra persona siguió caminando sola mirando hacia el suelo. Si el dinero la hacia tan feliz como decía, ¿porque agachó la cabeza?

Como una vez dijo Voltaire: “mas vale un minuto de felicidad que mil años de Gloria”, con esa frase podre resumir que no es importante quien seamos en un determinado grupo social, sino que tan felices podamos ser cada momento de nuestra vida, si optamos por preocuparnos demasiado y tratar de minimizar los problemas, nos faltara tiempo para podernos dar cuenta de los momentos felices que tenemos durante el día, pero si olvidamos los problemas perjudicaremos nuestro vivir diario, por eso debemos disfrutar del poco tiempo de felicidad que tenemos.