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jueves, 28 de agosto de 2025

SECUESTRO

 Una persona iba caminando, dando golpes con un palo en el piso, esto hacía que cada persona que se encontraba inconsciente en el suelo se incorporaran y empiecen a tratar de ver a los costados, a pesar de la poca luz que había en el ambiente, todos pudieron percatarse que se encontraban en unos cuartos, pero no eran usuales, aparentemente parecían celdas de una prisión.

Mientras pasaban los minutos se sentía aún mas el miedo en el ambiente, muchos de los que habían despertado de su sueño estaban mirando aterrados el lugar donde se encontraban.

Se escuchó toser a una mujer y todo se acercaron a intentar ver quien era la persona que tosía, a pesar de que por el ángulo de las celdas no tenían la capacidad de ver en su totalidad a la persona.

- no hagas bulla, trata de no toser - susurró una mujer que estaba cerca- él premia a las personas reservadas, a los que no hacen bulla, a los que no dicen nada.

La tos cesó y el hombre se fue. La mujer, a pesar de que nadie la veía, estaba toda roja. Mientras tanto todo estaban sentado en su celda, en un pedazo de colchón, donde descansaban lo máximo posible. Esas celdas eran pequeñas, quizá de dos metros cuadrados por dos metros cuadrados.

- ¿Qué hacemos aquí? - preguntó con una voz suave la mujer que había tosido segundos antes - ¿cómo hemos llegado aquí?

- Se lo más silenciosa que puedas, inclusive cuando camines. Nadie sabe cómo ha llegado aquí, pero … - se escucharon pasos a lo lejos - silencio, él nos escucha y nos ve en cada movimiento.

- Me llamo SUSAN, ¿Dónde estamos?

- No lo sé, pero no quiero hacer nada que ponga de mal humor a ese hombre.

En cada celda se veían diferentes personas, unas de costado, otras estaban echadas y muy pocas de pie, al parecer nadie pretendía hacer movimientos bruscos. Todos se veían como si estuvieran adormecidos, pero no había ningún síntoma de enfermedad en sus rostros, lo que se podía notar en la penumbra era la falta de fuerzas.

- Necesito ir a los servicios, no tengo donde evacuar. ¿Qué debo hacer?

- Sal de tu celda y dirígete al final del pasillo, en ese lugar está el baño, úsalo con mucho cuidado y luego déjalo tan limpio como lo encontraste.

- Esta bien.

La mujer abrió muy lentamente la puerta de la celda no tenía llave, era evidente que podía salir sin pedir permiso a nadie. Mientras iba caminando, todos seguían sus pasos con la mirada. La mujer iba con los brazos cruzados, al parecer el lugar le daba escalofríos. Cada paso que daba lo hacía con tanto detenimiento que no se escuchaba que caminara, a pesar de la necesidad que tenía por utilizar el baño, estaba siguiendo las reglas que la compañera de celda le había dado. Paso a paso fue mirando que personas se encontraban cerca de ella, trataba de mirarlos, pero ellos se escondían en la oscuridad.

Antes de llegar a la puerta del baño, la mujer logró distinguir un sonido a lo lejos, parecía una bocina de un bus, al parecer estaba cerca de una parada de autobús, pero aún le faltaba entender en qué lugar se encontraba. Al girar la perilla de la puerta, se percató que estaba abierto el baño y que no iba a tener alguna complicación para usarlo.

Al ingresar se dio con la sorpresa que era de noche o de madrugada, la pequeña ventana del baño daba a la calle y se veía aun oscura la ciudad. También se percató que estaban en un sótano, porque veía piernas de personas caminando cerca.

- No sé cómo escapar de aquí, pero al parecer todos están de acuerdo en estar aquí, están muy atemorizados - pensó mientras terminaba de usar el baño - si esta puerta estaba abierta, me imagino que las demás también.

Al salir la mujer caminó lentamente entre las celdas y se aventuró a ir hasta su compañera de celda, le dijo que podían irse de ese lugar, a lo que ella asentó con la cabeza. Las dos mujeres salieron lentamente por la puerta, subieron las escaleras para dar con el primer piso y sin tener mayor problema, salieron de la casa. Al poner un pie fuera de la casa, SUSAN corrió hacia la parada de autobús, pero su compañera se quedó inmóvil, no podía moverse, mientras SUSAN llegaba al bus, regresó la mirada y vio a su compañera aún sin moverse, luego se encendió la luz de la casa. El hombre la tomó por el hombro y ella pasó, con una pasividad que sorprendió a SUSAN, por lo que regresó.

Al ingresar nuevamente a la casa, el hombre la golpeó a SUSAN en la cabeza con el palo que siempre tenía.

- Mujer, si quieres irte vete, nadie te lo impide, pero estas personas no quieren irse.

- No puedo dejarla - decía SUSAN mientras se incorporaba y media mareada continuó - nadie debe estar en este lugar, en estas condiciones - finalmente se desmaya.

En la mañana del día siguiente, SUSAN se levanta con un parche en la cabeza, habían evitado que siguieran sangrando por el golpe, pero al incorporarse rápidamente recordó donde se encontraba y el lugar estaba iluminado.

- ¡Hey! amiga, voy a irme ahora - susurra SUSAN - ¿por qué no quieres irte?

- No lo sé, no sé a dónde pertenezco, no estoy segura si tengo familia y menos de donde soy. Aquí puedo mantenerme a salvo y alejado de todas las cosas que no quiero hacer, el mundo exterior es un monstro.

- ¿no estas contra tu voluntad?

- No - le da la espalda - no quiero irme de aquí.

SUSAN se despide y comienza a caminar lentamente hacia la salida, mientras caminaba se puso a pensar en que personas eran las que estaban en ese sótano, cuanto tiempo estaban en el lugar y lo extraño que no quieran irse. Al llegar a la puerta principal, vio al hombre sentada en su sillón frente a su televisor.

- ¿Ya pudiste darte cuenta de que hay días en que las personas no quieren ser salvadas? Ellos no están contra su voluntad, tú no estabas contra tu voluntad.

- ¿Cómo llegué aquí?

- Pagué una subasta online - SUSAN cambió su rostro, bajó la mirada - anda con mucho cuidado.

martes, 31 de diciembre de 2024

TORRE DE AGUA

El cielo está muy despejado, tanto así que se podía ver a lo lejos las aves volar, parecían estar cerca de las pequeñas nubes y lo más impactante era el sonido tan fuerte que hacía con su aletear, haciendo que todas las personas que estaban cerca levantaran la cabeza para ver de dónde venía el sonido.

El día era como otro cualquiera, donde todos estaban metidos en sus vidas, caminando con prisa, desinteresados por los que sucedía a su alrededor.

Otra vez se reinicia el día, ir al trabajo, ver personas en el camino que no conozco, soportar hasta las personas que no me caen, pero debo seguir hasta encontrar otro lugar donde ir - pensaba para sí.

Mientras veía por la ventana del bus como todo el paisaje se iba repitiendo, dándose cuenta que conocía cada cosa que se daba en su camino, siempre con tanta tranquilidad al ver cada persona, cosa o situación, que sus expresiones no cambiaban por más que algún sonido estrepitoso fuera ligeramente diferente.

 ¿Qué es esa luz que se refleja a lo lejos? - se cuestionó - parece que alguien está jugando con un espejo a lo lejos, es demasiada luz, puede dejar ciego a alguna persona si le cae.

 En efecto, muchas personas cerraban los ojos cuando veían que la luz se acercaba a ellos, esta luz parecía ser como un faro, pero no daba vueltas completas, sino era como si la luz cayera por todos lados de forma aleatoria, era complicado que alguien pueda determinar con exactitud donde caería.

  • Hola, sé que no sabes dónde estás, pero acércate, que te puedo hacer un tour del lugar - decía una mujer vestida de blanco, que caminaba muy lento - camina lento hacia mí, no te va pasar nada.

 ¿Cómo llegué hasta aquí? yo estaba en el bus sin preocupaciones, con la música a todo volumen del chofer, con el murmullo de los pasajeros y ahora estoy en otro lado, ¿me habré dormido? Ahora estoy en un lugar donde todo parece que brillara, como si todo fuera demasiado blanco - mira su ropa y comienza a reírse - estoy durmiendo, porque no puede ser que ahora tenga puesta otra ropa. Es una buena oportunidad para poder explorar un sueño lucido.

  • Si, lo siento, por un momento me perdí en mis pensamientos. ¿Qué es este lugar?, todo es muy luminoso, se ve bonito.
  • No te preocupes, pero hoy necesito hacerte una pregunta. ¿Qué te gustaría cambiar en tu vida diaria?
  • Creo que mi lugar de trabajo, siento que no es un lugar adecuado para ir todos los días a trabajar, la gente es como distante, pero a su vez sonríen mucho para hacerte bajar la guardia.
  • Entiendo, puedes describirlo. Tal vez pueda ofrecerte algo, algo que te interese ver.
  • hmmm… ya, un lugar bien iluminado con música ligera para poder trabajar sin música propia, también, un lugar limpio, que tenga buen olor, si es posible evitar los colores oscuros. Me refiero que todo sea blanco. Y para mí sería interesante que pueda llevar a mi gato a mi trabajo, bueno que todos puedan llevar a sus gatos, no perros, los perros son capaces de destruir todo cuando ven a otros perros.
  • ¿Qué te parece esto? - se cambia todo el ambiente en el que estaban - bueno no puedo poner a tu gato porque no lo conozco, pero me puedo esforzar para que sea lo más parecido.
  • Se ve bien, me gusta. Tiene todo lo que necesito en una oficina - él estaba maravillado - es un sitio soñado para trabajar - cada detalle que él pensaba que debía tener una oficina era lo que veía, una oficina e forma de ele, varias fotos de si mismo a lugares que había viajado, algunas fotos con sus familiares, tenía adornos en su escritorio - creo que podría trabajar en un sitio así, es una lástima que solo sea un sueño.
  • Pero esto no es un sueño, es una realidad.
  • ¿A qué te refieres?
  • No te has percatado que en este lugar he puesto calendarios, relojes y que la hora avanza con normalidad. Fíjate a tu alrededor, camina y conoce a las demás personas.

 Él da una mirada a todo su alrededor y empezó a caer en cuenta que había más personas trabajando en los cubículos, que no eran dos personas que se encontraban en ese lugar, sino muchas más. De un momento a otro notó que el lugar era muy grande, que si se pusiera a caminar no terminaría de caminar. Al tomar conciencia de su entorno empezó a desesperarse, se percató que todos estaban trabajando que no estaba en la capacidad de salir de ahí, por lo que se sobre ventiló y la mujer al lado suyo estuvo asistiéndolo, le decía como debía respirar. Unos minutos más tarde, ya calmado, se sentó y la mujer le hablaba, pero él no entendía.

  •  ¿Me escuchas? no te desesperes, este lugar es seguro - decía la mujer - mi nombre es Brenda, espero que no te hayas asustado, sé que este lugar es muy diferente mientras más lo vas analizando. El ambiente de trabajo que te ofrecí es real, tu puedes ganar dinero estando aquí. Aunque no parezca tu estas durmiendo en el bus, no te preocupes.
  • ¿Cuánto puedo ganar? ya estoy mejor - respira profundamente - necesito el dinero.
  • Sé que te dedicas a ventas por teléfono, en una posición similar puedes obtener el doble de tu salario y tendrías un horario de trabajo en tus horas donde duermes y en tu camino al trabajo. Te pondremos una movilidad para que vayas al trabajo, donde subirá otras personas que van a ser empleadas. Máximas tus ganancias en el tiempo que otros están solo durmiendo.
  • Suena interesante. ¿y cómo sacaré el dinero a la realidad?
  • Eso es muy fácil, si tienes una cuenta bancaria, te depositamos. Somos una empresa seria.
  • Bueno, ¿Cómo se hace para firmar?
  • Te enviaremos un contrato a tu correo y lo firmas, lo escaneas y ya, estas dentro. Te enviaremos todo el detalle de las cosas que deberás hacer. Bueno ahora te vamos hacer despertar, porque ya vas a llegar a tu paradero.

Súbitamente regresó en sí y solo atinó a marcar su baja del bus. Durante todo el día iba trabajando, recordando lo que había sucedido en la mañana. Solamente sería real dicho suceso si llegara el correo con el contrato, caso contrario sería solo un sueño. A pesar de dar vueltas al asunto, el trabajo lo absorbió al punto de olvidarse lo sucedido hasta que cerca del final del día laboral llegó el tan esperado correo.

Al recibirlo, tomó un minuto ir a la impresora e imprimirlo, firmarlo y escanearlo. No pensó mucho, las deudas que tenía hacía ver que esa opción era buena. Al regresar a su cubículo continuó trabajando por treinta minutos mas y terminó su turno de trabajo. Él volteó a ver a sus compañeros y pudo contemplar que el espacio era muy diferente al que ha visto por la mañana.

Caminó al paradero mirando a todos lados, un poco preocupado porque no sabía cómo sería el siguiente contacto. Al subir al bus, todo le parecía muy normal, se sentó en la parte media del bus y revisó su celular, vio otro correo de su nuevo trabajo, donde le daban las indicaciones de que debía hacer para poder entrar nuevamente.

El mensaje indicaba que él iba a recibir un lapicero en su casa y que mediante una luz que emanaba se podía ingresar a la zona. Este artilugio no tenía nada de extraordinario, era un lapicero bastante común, al punto que nadie se lo robaría.

Al llegar a casa efectivamente estaba el lapicero dentro de una caja y traía instrucciones. Una de ellas era intentarlo al comienzo en casa hasta que se haga de forma efectiva, por lo cual se puso manos a la obra. Una hora más tarde ya había entrado.

  • Bienvenido, eres uno de nuestros nuevos trabajadores, te va ir bien por aquí - esta persona procedió a explicar a detalle todo lo que iba a realizar, como iba a realizarlo, el horario, su salida, entre otros detalles - y bueno te recomiendo no hablar con las demás personas, ellos siempre están centrados en hacer sus cosas y luego se van, bueno también debes entender que este lugar no es pequeño, todo lo contrario si intentarías conocer a todas las personas que están aquí no te alcanzaría la vida.
  • De acuerdo, entonces empiezo desde mañana.
  • Si, te va agradar este lugar.

Al desconectarse empezó a pensar que sus problemas financieros estaban ya resueltos, a pesar que no sabía las repercusiones que traería hacer lo que se había planteado. Solo esperaba que las deudas terminaran y volver a sonreír con cada día que iba pasando.

A la mañana siguiente de camino al trabajo, que se demoraba cerca de casi dos horas, sentado en la parte del medio del bus, tomo el lapicero e ingresó a su nuevo centro de trabajo. Durante estas primeras horas lo que hicieron con él fue realizar una inducción sobre su trabajo, dándole su lista de cliente, que al parecer era interminable. A pesar de todo él ya tenía una forma de trabajo que había pensado realizar.

Nuevamente al estar a dos paraderos de su trabajo, se desconectó y fue con normalidad a su trabajo. Al finalizar su día de trabajo, se conectó nuevamente un par de horas en lo que regresaba a casa, luego se desconectó para cenar y ver un poco de televisión. Cerca de las 10 de la noche fue a su cama a conectarse.

Durante meses estuvo en ese ritmo de trabajo, solamente descansando unas horas a la semana para poder organizarse, al punto de poder pagar su deuda y ganar un poco de dinero con el cual poder disfrutarlo; sin embargo, cuando se tomó tiempo para ver tendidamente su vida que había sido tan rápida y agitada los últimos meses, se percató que estos meses habían hecho que su cuerpo envejeciera demasiado, a pesar de haber pasado menos de un año, parecía que su vida se consumió de forma repentina.

  •  Bueno, es momento de desvincularme - dijo - ya realicé todo lo que pensaba hacer aquí.
  • De acuerdo, no hay problema, te vamos a enviar un correo con otro contrato, donde debes indicar que ha terminado el vínculo laborar y se te abonará los valores pendientes que has generado a la fecha.
  • Esta bien.
  • Ahora termina el día y te desconectas, desde parte de la empresa te damos el mayor agradecimiento por todos estos meses que has laborado con nosotros.

 El último día antes de irse, tomó la determinación de acercarse al borde del lugar, donde vio una playa con piedras pequeñas, percatándose que el lugar donde estaba era un espacio muy alto que aparentaba ser una torre de agua, pero claro, no tenía agua. Cuando había visto todo a detalle al rededor, lo cual no le costó mucho tiempo, se desconectó.

El día siguiente llegó su contrato y el salario ganado, procedió a firmar el contrato y continuar con su trabajo, él estaba planeado ya renunciar a su trabajo habitual, sentía que había ganado lo suficiente para dedicarse a otra cosa.

Cada minuto que iba avanzando y escuchando a los interlocutores rechazar los productos que vendía, decidió tomar una decisión de irse, por lo cual habló con su jefe y dejó el trabajo.

Cerca de las 3 de la tarde tomó el bus regreso a casa, pensando que ahora venía la parte divertida de su vida, donde se iba poder dedicar a lo que él más le gustaba y no estar en trabajos que solamente le daba dinero y no satisfacción personal.

Justo hoy hay desvió de vehículos, por eso la gente no sale de su trabajo a las tres de la tarde, bueno al menos va ir por lugares a los que no conozco de la ciudad, veamos el lado positivo, voy a conocer esta zona de la ciudad. Pero ese lugar yo lo he visto - pensaba.

A través de la ventana del bus, vio a lo lejos había una torre de agua, la cual estaba cerca a la playa y estaba pintada de blanca.

No puede ser - dijo en voz baja - no puede ser.  

jueves, 30 de noviembre de 2023

Bloqueo: Una forma de Escape

 El lugar más alejado de las personas foráneas era el lugar más recóndito de aquella pareja, un espacio donde tenían la privacidad y a la vez, tenían acceso al exterior. Esa casa tenía un pequeño sótano que daba con la fachada y donde se tenía una rejilla donde se podía ver hacia afuera e inclusive tenían cámaras por donde tenían acceso a ver a las personas que pasaban por enfrente de la casa.

Este sótano estaba dividió en dos partes, una parte tenía los implementos para realizar esculturas y estaba totalmente acondicionada para no generar ruido externo. La segunda parte tenía todo para que se pueda realizar pinturas en óleo.

La mujer se dedicaba a la pintura, ya que ella tenía una gran capacidad para poder expresarse a través de los colores y sobre los trazos, los pocos cuadros que había terminado no se centraba en los detalles, pero si en lo que podía expresar con cada parte del cuadro. Ella utilizaba siempre un cuaderno donde apuntaba lo que significaba cada paso que iba realizando en el cuadro.

En el caso del hombre, se dedicaba a realizar esculturas, le gustaba realizar esculturas humanas o con rasgos humanos, la facilidad con la que usaba las manos era muy impresionante, se tomaba mucho tiempo para poder perfeccionar el detalle de cada parte de la escultura, algunas veces olvidaba el tiempo que dedicaría al proyecto por hacer que las partes sean lo más cercano a lo que él había imaginado.

  • Hoy espero poder terminar la pintura que estuve haciendo esta semana, a veces quisiera terminar rápido, pero siento que algún trazo no me va parecer el más adecuado y voy a tener que realizarlo de nuevo. ¿Cómo vas tú?
  • No lo sé, hoy estuve realizando un par de orejas, creo que me ha tomado todo el día, porque no he avanzado otra cosa. Yo si prefiero tomarme todo el tiempo que sea necesario para que quede perfecto.
  • Algunas veces debemos respetar los tiempos, sino los clientes no van estar a gusto con su trabajo
  • ¡Es cierto!
  • Te voy a preguntar algo que no sé si te has percatado.
  • ¡Dime!
  • ¿Por qué siento que estamos almorzando, si son las 8 de la noche?
  • Estas equivocada, no estamos almorzando, solamente estamos comiendo juntos. Creo que he olvidado como usar el reloj. Nos pasamos tanto tiempo haciendo nuestros proyectos, que simplemente hacemos una pausa para alimentarnos, ¿no te parece?
  • Si, tienes razón. Pero - usa un tono más alto de confusión - tampoco recuerdo que hallamos salido de casa en un tiempo muy largo, no recuerdo que hayamos salido. Tú, ¿sí?
  • Creo que debes descansar, está fallando tu memoria por tanto trabajar, claro que hemos salido.
  • Estoy segura que no y te lo voy a probar - ella camina hacia la puerta e intenta abrir - esta con llave. ¿tienes la llave?
  • Claro que, si tengo la llave, está en el sitio de las llaves. Toma una y abre la puerta.
  • Si ... - toma las llaves y abre la puerta, ve todo oscura la calles, solamente estaba iluminada a la zona que estaban los postes de luz. También estuvo esperando poder ver personas en la calle, pero en ese momento no divisó a nadie - ¿No te parece raro que no pasen personas a esta hora?
  • No lo creo, deben estar cenando en casa o haciendo sus cosas. Sigamos comiendo, ven, siéntate.
  • Está bien. Creo que solamente estoy un poco cansada. Pero por ahora terminemos de comer.

Al término de su comida, ambos fueron a sus respectivos cuartos de trabajo. Las horas fueron pasando y seguían mejorando los detalles de sus obras.

Lo ventajoso para ellos era que en la madrugada no había ruido y podían aprovechar para escuchar música de su agrado para poder inspirarse. A pesar de todo, intentaban generar el menor ruido posible.         

Al día siguiente, el hombre se despertó en la mesa del comedor, al parecer no había podido dormir bien y solo pudo concluir su sueño en ese lugar. Por su lado, la mujer había despertado en el sillón de la sala al lado de la televisión que estaba prendida, casi sin volumen.

El hombre lo primero que hizo rápidamente fue ir a ver su estatua como iba y luego a asearse para empezar su día. Al finalizar su ducha fue a desayunar algo ligero y se puso a trabajar.

En el caso de la mujer, lo primero que hizo fue asearse y cambiarse, que era algo habitual en su rutina. Luego desayuno un poco y continuo el trabajo que aún no concluía.

Horas más tardes, ambos habían preparado la comida, porque hacerlos juntos era la forma más rápida de realizarlo, viviéndose las tareas. Minutos más tardes, ambos estaban sentados en la mesa comiendo.

  • Hoy amanecí aquí mismo, creo que bajé a tomar agua, pero me quedé dormido aquí.
  • Ni me digas, yo desperté en el sillón. Cuando no tengo inspiración para terminar mis lienzos, busco despejar mi mente.
  • Pero siento que, si he avanzado, creo que podría terminar mi escultura en una semana.
  • ¿por qué...? – ella mira la hora y se percata que eran las 9 de la noche – ¿te has dado cuenta que siempre estamos comiendo de noche? ¿no te parece raro?
  • No. ¿Por qué lo sería?
  • Me hace sentir como si no viviéramos 24 horas. No recuerdo el día, pero si la noche. No recuerdo a nuestras amistades, ni recuerdo que en nuestra calle pase gente.
  • ahora que lo mencionas, no recuerdo los nombres de nuestros vecinos – continúa comiendo – es raro.
  • Ya te das cuenta, que esto es raro. Creo que deberíamos salir a dar una vuelta por la cuadra
  • Si, aprovechemos ahora mismo – ellos se acercaron a la puerta, la abrieron. Se miraron, pero no pusieron un pie afuera – vamos, no dijiste que querías salir.
  • Sí, pero siento que no es correcto. Me da miedo.

Ambos se quedaron frente a la puerta abierta, sin moverse. La calle estaba desolada, fría y oscura, sin personas que caminaban por las veredas. Aparentemente tenían ambos la posibilidad de salir y caminar, pero no se movían, seguían mirándose temerosos.

El hombre cerró la puerta y ambos regresaron a su trabajo, ese día trabajaron sin detenerse a pensar en lo que había sucedido. Solamente intentaron olvidar lo sucedido.

Al pasar más de una hora, la mujer sale corriendo a la puerta, la abre con la llave que tenía, pero nuevamente no puede caminar hacia la calle y empieza a buscar en sus cosas algo que la haga entender que estaba sucediendo. Minutos más tarde empieza a gritar asustada y el hombre va a buscarla. Ella en todo momento menciona que ella es una enfermera y no una pintora. A pesar de esto, el hombre no le entiende hasta que ve que en el armario esta la ropa de trabajo y era a toda vista de una enfermera. Cuando él ve su ropa, descubre que también era un enfermero. Ambos estaban confundidos.

El hombre empieza a racionalizar el problema intentando ver que sucedía, porque la mujer había quedado en shock y no se movía, solamente estaba respirando. El hombre se dispuso a revisar documentos o las cámaras desde la computadora, pero se dio con la sorpresa que no era posible tener acceso porque no se sabía la contraseña. No la recordaba o no la sabía.

Mientras buscaban que hacer para resolver el problema, la hora ya se acercaba a la media noche y solamente atinaron a guardar un par de cosas en sus mochilas y se decidieron a salir de la casa. A pesar de no saber qué sucedería, lo iban a intentar.

Ambos empezaron a bajar las escaleras rápidamente, para evitar que la hora les jugara en contra. Los 21 escalones los bajaron en menos de 20 segundos y se aproximaron a la puerta. En ese punto habían olvidado todo lo que tenían en el sótano, las esculturas y las pinturas, las brochas y la arcilla, los bocetos de sus trabajos. Al abrir la puerta, ambos se empujaron, mutuamente, hacia afuera.

Al estar fuera, vieron la oscuridad, escucharon el silencio y a lo lejos una ambulancia. Ambos empezaron a recordar parte de su día anterior con muchas imágenes que llegaban a su mente.

  • A ti también te llegó esas imágenes ¿cierto? - dice ella - todo eso lo bloqueamos haciendo pinturas, en mi caso, y esculturas en el tuyo.
  • Si, también las vi. Mejor regresemos a la casa.
  • No, vámonos y empecemos de nuevo. No quiero que esos recuerdos sigan aumentando. Cada día que pasa nuestras mentes van a seguir bloqueándolos y quizá un día ya no podamos regresar.

sábado, 31 de diciembre de 2022

Estudiantes ahogados

La tarde estaba muy fría, más de lo habitual y más aún que el calentamiento global había cambiado más el máximo y mínimo de temperatura en la ciudad. El viento hacía que pareciera que la temperatura pareciera que estaba más baja de lo normal. A pesar de ello, todos seguían esperando.

  • No recuerdo que haya tanto frío en la capital – comentó una persona del tumulto, mientras esperan a las afueras del recinto – y una teniendo que esperar por horas aquí, se supone que ya es hora de que salgan.

A lo lejos se escuchó una ambulancia, al parecer iba acercándose a mucha velocidad y todos voltearon la mirada, pensado que iba a un lugar cercano de donde se encontraban, sin embargo, paró en la entrada y la multitud debió abrirse para que la ambulancia pueda pasar. Inmediatamente la ambulancia buscó una posición de ingreso, mientras se abrían las puertas de aquel lugar y entró rápidamente; mas no las personas que esperaban afuera. La seguridad logró que nadie ingresara, porque aún la situación no había sido controlada.

En las afueras el miedo se apoderó de las personas, generando que las personas buscaran maneras de escuchar o ver que había pasado dentro, colocando los oídos en la puerta, viendo a través de rendijas de la puerta. Simultáneamente, en el interior, se las personas que sumergieron en un eterno silencio, tanto así que solo se escuchaban los pasos que hacían.

  • Señor Julio Benítez y junta de padres de familia, presentes para comenzar el juicio – decía el narrador del juicio oral, que sucedía un mes después de los acontecimientos.
  • Señor Julio Benítez, en esta parte del juicio se va a tomar el testimonio oral de todo lo acontecido, si bien ya existe testimonios y denuncias, se entiende que la versión ya expuesta en el proceso no va ser diferente y solamente se va ponderar los hechos con ambas partes presentes, por lo cual necesitamos que retomemos los hechos desde que la ambulancia ingresó a la academia de natación – Indicó el Juez – señor transcriptor, atento a los detalles para que sean considerados en su documento.
  • Señor Juez, primero quisiera decir unas palabras. Este suceso fue un accidente, que puede pasarle a cualquier profesor.

Los padres de familia en ese momento empezaron a tomar notas de las cosas que decían, porque no tenían muchos testigos que hubieran estado dentro, en el momento que sucedió todo.

El profesor Julio, consideró empezar a narrar el hecho desde que empezó el día, ya que consideraba importante no dejar ningún detalle.

La clase empezó a las nueve de la mañana, se dio con normalidad al menos durante una hora, donde todos siguieron las indicaciones del profesor e inclusive tenían la supervisión de una persona, el salvavidas. El profesor mostró fotografías donde evidenciaba que el lugar tenía solamente dos piscinas del mismo tamaño, una al lado de otra. Aquel día solamente estaba siendo utilizada una, pero ambas estaban llenas.

Ya entrada la segunda hora de la clase, las cosas estaban un poco movidas, ya que los estudiantes estaban un poco inquietos, por el mismo hecho que había pasado una hora de clase desde que habían empezado; por lo cual se había realizado un pequeño receso para que pudieran salir de la piscina y en caso que necesitaran ir a los servicios higiénicos pudieran hacerlo, sentarse, caminar o simplemente conversar. Los recesos eran habituales para poder continuar con las clases, daban una frescura a la clase y los estudiantes puedan continuar sin distraerse.

El profesor continuó su relato. Luego de esos minutos todos los estudiantes iban regresando a la piscina y lo hacían con mucho cuidado de no resbalarse; porque en ocasiones anteriores algunos estudiantes habían tenido accidentes, pero menores que son comunes en las piscinas.

En la tercera hora de clase, todo transcurrió un poco más movida que antes, ya que los estudiantes estaban ligeramente inquietos; sin embargo, con el Salvavidas se manejó la situación, por lo que terminaron la clase sin mayores sobresaltos.

Minutos más tardes, el profesor indica, que les dio la espalda a los estudiantes y fue por una toalla para ayudarles a salir, y cuando el profesor regresó la mirada al agua, vio que esta había bajado un poco y que todos los estudiantes tenían la cabeza bajo el agua, como si jugaran a aguantar la respiración. Seguidamente los llamó, pero ningún estudiante hizo caso a ese llamado, por lo que el Salvavidas se lanzó a rescatar a los estudiantes e indicó al portero que llamara a la ambulancia.

El profesor en su relato demostraba no saber qué había sucedido en ese momento, porque inclusive remarcaba repetidamente que la cantidad de tiempo entre que salió de la piscina y regresó la mirada había sido mínimo.

La sala había escuchado atentamente el relato que había realizado el profesor, sin embargo, todos estaban confundidos con la parte final.

  • ¿Alguna vez había fallecido algún estudiante en la escuela de natación o que hubiera tenido problemas con algún padre de familia? – Preguntó el juez – o algo relacionado con los estudiantes.
  • Ninguno señor Juez, es la primera vez que sucedía.

La siguiente persona que dio su testimonio fue el salvavidas. Empezó su relato de la misma forma que el profesor, desde el ingreso de los estudiantes. A pesar de contar con detalle su testimonio, no era diferente al del profesor, hasta que llegó al final.

  • Al acercarse el final de la hora de clase, el profesor salió de la piscina y fue hacia donde estaban las toallas, entiendo que fue para poder secarse y recibir a los estudiantes que iban saliendo. Pero sucedió algo raro, el profesor mientras caminaba se tropezó, se golpeó el hombro, quizá la cabeza y calló al piso. Seguidamente fui tras de él para ver que le había sucedido, no llegué hasta donde se encontraba, porque se paró casi de inmediato.

En los segundos donde ocurre esto, los estudiantes estaban muy sorprendidos de lo que había sucedido y solo veían al profesor. Unos minutos más tarde, el profesor se levantó y continuó lo que estaba haciendo, sin embargo, al regresar la mirada gritó asustado, porque los estudiantes estaban ahogados, por lo cual el salvavidas saltó a la piscina y llamó al Conserje. En ese momento el Salvavidas se dio cuenta que no iba ser de mucha ayuda, ellos ya estaban muertos.

Todo el juzgado estaba aún más sorprendido que al principio, al parecer esta parte de la historia era aún menos creíble que lo que había contado el profesor, ya que la cantidad de tiempo para que se ahoguen los estudiantes tenía que haber sido al menos 5 minutos.

Finalmente, el Conserje dio su testimonio, sin embargo, él solo atinó a indicar que había llamado a la ambulancia, que él no había podido ver lo sucedido. Cuando él recibió la indicación, no perdió tiempo en regresar a ver qué había sucedido.

Ante las declaraciones de los involucrados, el Juez tomó nota de las cosas que le parecían más importantes. Seguido a ello, los oficiales a cargo del caso empezaron a relatar su testimonio. 

  • Sargento Lucio, su declaración por favor.

El sargento empezó indicando que llegaron veinte minutos más tarde, cuando la ambulancia ya había llegado y tenía a todos los cuerpos de los estudiantes fuera de la piscina e inclusive, los paramédicos habían dado por muerto a todos los estudiantes .

Continuó con su relato diciendo que las tres personas adultas de ese lugar estaban sentadas juntas, una de la otra. Estaban con un shock post traumático, pero lo más raro no fue eso, sino que ellos tenían golpes en el rostro. 

Al recogerse los testimonios se entendió lo que había sucedido con el instructor, pero no con el salvavidas y el conserje; al parecer esto iba ser algo desconocido hasta juntar todos los hechos en el juicio.

También fueron presentados los exámenes de sangre realizados en comisaría, donde se encontró Dramamine una droga que puede causar alucinaciones o convulsiones, por lo que se sospechó que el instructor y el salvavidas estaban colocados antes de ir al trabajo. Dentro del expediente presentado, les fue consultado ese tema, sin embargo, no aceptaron dichas alegaciones. El examen de sangre también determinó que ese día había el primer día del consumo de ese narcótico, por lo que se logró validar lo que ellos habían alegado. Sobre el conserje, se determinó que él no tenía la sustancia en el cuerpo.

Por su parte la morgue, también entregó su informe de necropsia, donde presentó los mismos resultados, los estudiantes estaban colocados cuando habían tomado la clase y lo raro es que los cuerpos de todos los estudiantes estaban moreteados, como si los hubieran golpeado. Ante esas evidencias, todo hacía entender que ese día todos los de la clase de natación fueron drogados.

Finalmente, el informe de la policía indicó que no había ninguna evidencia dentro de la escuela de natación, la cual había sido revisada por una semana e inclusive se tomaron muestras de agua.

  • Ante las pruebas presentadas, este juzgado encuentra inocente de los cargos a los trabajadores de la escuela de natación, en vista de que no se relacionan al hecho punible, también mencionar que los trabajadores fueron perjudicados en este suceso. 
En el fondo de escucho al presidente de la junta de padres decir “apelaremos a la siguiente instancia”

domingo, 15 de agosto de 2021

El espectáculo de las nueve

En el terminal terrestre “Plaza Norte” había muchas personas haciendo largas filas para adquirir un tiquete, con el cual podrían tomar un bus y llegar a su destino. Cerca de las nueve de la noche, los tiquetes al sur ya estaban agotados, por lo que todos los que estaban en la fila tendrían que esperar un milagro para poder abordar una unidad. A pesar del momento de angustia por no saber si esperar, regresar al día siguiente o ir a otro terminal; las personas en la fila no tomaban una decisión, todos seguían inmóviles ante su propia angustia.

  • En el terminal de Yerbateros, quizá tengan buses, ya que allá salen los buses cada diez minutos hasta pasada la media noche, deberíamos ir para allá – Decía un hombre de la fila, quien quizá buscaba que los demás se unieran a la idea para que él tuviera más opciones – no creo aquí nos gestionen un bus, yo tengo que llegar a mi destino por trabajo y no puedo esperar hasta mañana, debo salir hoy.

A pesar que el señor que dio una buena opción a los demás para poder viajar, no tuvo la aceptación que esperaba. Las pocas personas que se animaron, empezaron a coordinar para ir juntos y llegar más rápido.

Con la cantidad de personas que se habían unido, se buscó una minivan con la que podían ir juntos y más barato a Yerbateros. Conforme el grupo iba saliendo del Terrapuerto, otras personas iban ingresando con paso apresurado, se notaba la necesidad de tomar un bus.

  • Nunca he estado en el terminal de Yerbateros, ni sé dónde es – Decía para sí mismo Franz, mientras miraba como salía el grupo que se había organizado – parece que es la única opción en este momento, y si todos van a ir juntos, podría ir con ellos.
  • Tenemos sitio para una sola persona en la Minivan que hemos encontrado en la avenida, ¿alguien está interesado? – Preguntó el señor que hasta ahora tenía la iniciativa – ya vamos a partir, así que se animan ahora o tendrán que venir mañana.
  • Bueno que opciones más tengo, yo debo ir, debo empezar el viaje hoy, mañana tengo que estar allá – Pensaba el joven, ante la oportunidad que se le presentaba – Yo iré señor, yo vengo solo – Dijo a viva voz frente a la fila que estaba aún formada, acto seguido tomó su mochila y caminó con el señor hacia la puerta – ¿Cuánto tiempo nos tomará llegar hasta allá? – Preguntaba – porque quizá no alcancemos.
  • Tranquilo joven, estaremos antes de las diez de la noche, y allá los buses salen hasta media noche, no te preocupes, aquí se acabaron los tiquetes porque no salen muchos buses y agrégale que las personas compran por internet, dejan muy pocos para adquirir en el mismo terminal.

El tiempo en la minivan pasó muy rápido, ese día el transito fue fluido y pasaron sin más contratiempo que el mismo recorrido, tanto así que llegaron en tan solo treinta minutos y no demoraron mucho tiempo en descender, ya que en el trayecto se había recolectado el pasaje entre todos.

Al bajar y entrar al terminal de Yerbateros, las cosas eran muy distintas al terminal de Plaza Norte; este solamente tenía filas cerca de las paradas de los buses, no era un Terrapuerto como tal, sino más parecía un paradero inicial de buses. La bulla se hacía presente, ya que los jaladores llamaban a las personas con un megáfono de mano o con voz a todo pulmón, siempre diciendo a que ciudad se dirigían. Ante esto cada persona se iba acercando para hacer una fila mientras el bus llegaba. Junto a las paradas de buses, había ambulantes, que vendían un poco de todo; gaseosas, comida, dulces, recuerdos, chucherías, entre otras cosas.

Casi a las nueve con cincuenta minutos de la noche, las personas que venían del terminal Plaza Norte, aún no tenían un tiquete, sin embargo estaban menos ansiosos porque escuchaban que aún había bus para sus ciudades.

  • Señor, una consulta. ¿Van a seguir saliendo buses?, estoy buscando uno a Tacna.
  • Joven, no se preocupe. Primero debes hacer fila porque cada vez que viene un bus suben los que están en la fila y ese mismo momento se paga, por lo que mi consejo sería que no se mueva de allí.
  • Bien, estaré a la exceptiva.

A los minutos, la fila empezó a crecer, ya que el joven no fue el único que estaba esperando, llegando a colocarse al menos treinta personas más. Sorprendido, atinó a hacerle una seña al señor del cartel que empezaba a gritar “a Tacna, Tacna” y al ver ese gesto dijo a lo lejos “Por favor, espere en la fila, en la fila por favor”. Al término de esta conversación gestual-sonora, todos los de la fila conversaban entre sí, esperando que pasen los minutos y que empezaran a llamar para subir al bus.

  • Buenas noches señores, vamos a ordenarnos. Los grupos grandes van a pasar primero y luego los más pequeños. No se preocupen, que, si no llegaran a subir, tengo confirmado que otro bus va llegar en quince minutos – decía el Señor del letrero a todo pulmón – Recuerden que el precio del tiquete es de ciento quince soles.
  • A este paso voy a ir al último lugar – Pensaba – Y quizá no encuentre asiento.

Al término de este anuncio, algunos estaban en desacuerdo porque los grupos pequeños tendrían menos posibilidades; aunque otros pensaban que era justo, porque aquel que da el servicio no le conviene o que un grupo grande vaya en dos buses, ambas cosas son incomodas. Ante este nuevo problema, todos estaban a la expectativa para poder tener la oportunidad de subir y olvidarse de ese sentimiento de angustia por no tener bus. Al estar ordenados y listos para subir, el señor del letrero recibió una llamada y esta tenía la confirmación del arribo del bus.

  • Señores, este es el bus de las diez de la noche – decía el hombre del letrero mientras paraba el bus – que se dirige a Tacna. Frente a mí se colocan por favor para poder ir acomodándolos. Las indicaciones son los siguientes; el bus tiene baño urinario, aire acondicionado, el precio del ticket como ya les comenté es ciento quince soles. Ni bien se llene el bus, este se va cerrar y cinco minutos después va partir, los que tengan maleta por favor avisar para llevarlas a la bodega del carro.

Las personas ordenadas como habían llegado y ya listos con su maleta en mano, el señor del letrero procedió a contarlos, ya que el bus tenía un espacio de setenta asientos. Del conteo, se determinó que había varios grupos, el más grande de ellos tenía treinta y cuatro personas entre jóvenes y adultos.

  • Señores, los cupos están completos, hasta el joven de rojo se va considerar parte de los pasajeros.
  • Y otra vez no alcancé un asiento, bueno esta vez por dos personas. El próximo bus es mi oportunidad – Pensaba el joven – y quizá pueda empezar el viaje.
  • Señor, disculpe, yo no voy a tomar el bus, necesito tres asientos.
  • Está bien, ¿el que sigue de la fila que solo necesite un asiento? – Preguntaba el señor del letrero – ¿alguien?
  • Yo, señor. Yo solamente necesito un tiquete.
  • Muy bien, entonces todos suban y siéntense juntos los que vengan en un mismo grupo, esto por seguridad y pueda tener un mejor control de sus acompañantes.

Conforme subieron y se ubicaron en los asientos, un ruido empezó en los alrededores del bus y al parecer solamente se terminaría con la salida del bus del terminal. Esta bulla venia de los vendedores, quienes aprovechaban para abastecer a los pasajeros de diversos dulces y platillos al paso. A pesar que ellos solamente tenían cinco minutos, debían de hacer su máximo esfuerzo para sacar sus ganancias del día.

  • Por aquí un pollo broaster, estoy al fondo. – Decía el joven a los vendedores – yo tengo sencillo – Agregaba mientras le alcanzaban su platillo en una bolsa blanca por la ventana – Ahora si que avance el bus, que debemos llegar al Sur.

Al finalizar los cinco minutos, el acompañante del chofer conto que todos los asientos estuvieran llenos y dio la señal de partida, en ese momento el bus se cerró y empezó a partir del terminal. Unos minutos después que dejaron atrás el terminal, se apagaron las luces en señal de que debían descansar porque en unas largas horas estarían en Tacna.

  • ¿Quiénes habrán abordado el bus conmigo? – Se preguntaba así mismo – he visto muchos grupos de personas, diría que al menos ocho grupos – muchos de ellos son jóvenes, quizá sean familia – Al terminar de cuestionarse sobre la procedencia de los pasajeros, el joven atinó a ver por la ventana como las luces se iban apagando y por consecuencia se alejaba de la ciudad.

El bus fue a ritmo constante sobre la pista, aprovechando las horas nocturnas para avanzar un tramo importante. El viaje parecía guiado por la luna, que los acompañaba desde la salida de Lima, mientras que el viento frio los cubría en todo el trayecto.

  • ¿Qué hora es? – Se preguntaba para si mismo Franz – ¿Dónde estamos? – Sus preguntas eran validas y más aún cuando iba en un viaje solo – Las horas que he dormido hasta ahora han sido bien aprovechados por mi cuerpo, incluso al estar sentado en un ángulo no tan cómodo para el cuerpo. Bueno trataré de seguir durmiendo – vio un cartel que decía “ICA a 10km”– por lo menos ya sé dónde vamos – el bus estaba cerca de la ciudad y se veían luces, sin embargo estas iban atenuándose conforme seguía avanzando – ahora si a cerrar los ojos.

Ya para las seis de la mañana, el bus había parado en el distrito de Yauca y todos los pasajeros habían sido puestos sobre aviso porque en la siguiente ciudad, sería la parada para desayunar.

Se hizo una parada en Chala, para el desayuno, la hora fue cerca de las siete de la mañana. En esta ciudad, se procedió a tomar desayuno en un restaurante cerca a la parada de buses, ya que alejarse podría tener el riesgo de que el bus se vaya sin ellos.

Al bajar del bus, el grupo se dividió prácticamente en dos, el grupo grande entró al restaurante “Doña Maria”, que estaba cerca al bus, mientras los demás estaban en otros restaurantes, porque el primer copaban por completo las mesas disponibles.

  • Aunque sea de pie tomo mi desayuno, sin problemas, porque igual vamos a seguir la ruta por unas cuantas horas más – pensaba Franz, esperando que pueda tomar su desayuno, a pesar de ya no tener sitio en el primer restaurante. Es momento de tomar otra opción, en la esquina del grifo deben vender – detrás de sus pasos llegaron cuatro personas más. Ya que tampoco habían tenido la dicha de conseguir un lugar – Al parecer, no sería el único que tomaría desayuno al paso, también será más rápido.

A la llegada a la esquina del grifo, que fungía como parada de buses, el ambiente cambió totalmente, ya que había tres puestos de desayuno abarrotado de gente, de los buses que iban llegando.

  • Bueno, mejor tomo en cualquier puesto, así podré regresar al bus y no me terminen dejando.

Al término del desayuno, las personas iban regresando para seguir con el viaje y resguardarse de la garua de la mañana. Cada minuto iban llegando los pasajeros y poco a poco se iba llenando el bus, es así que el chofer se preparaba para partir.

Para las ocho de la mañana, el bus empezó a calentar para continuar su camino y algunos de los pasajeros estaban ya subiendo al bus. Casi diez minutos después, los pasajeros estaban completos y el bus empezaba a moverse.

  • Parece que algunos en este bus van a divertirse. Estoy muy seguro que el grupo grande son de un colegio, quizá estén de viaje de promoción. Hasta ahora no me queda claro a qué hora llegaremos.

El viaje transcurrió con normalidad el tramo que faltaba hasta la siguiente parada, al ya ser de día, las personas estaban conversando tranquilamente. Unas horas más tardes ya por las cinco de la tarde, el segundo conductor indicó que estén preparados para bajar, porque estaban a una hora del Terrapuerto en Tacna. Tras la indicación, los pasajeros empezaron a ubicar sus pertenencias para bajar.

Al pasar el tiempo acordado, el bus llegó al Terrapuerto y los pasajeros bajaron a recoger sus maletas de la bodega. La noche ya empezaba en Tacna y las avenidas empezaban a tornarse multicolor y el viento de primavera hacían ese momento el más sublime.

Las personas de aquel bus, salieron para la avenida industrial a tomar una movilidad que los separaría de tan largo viaje que habían hecho en conjunto con algunos desconocidos.

  • ¿Señor, disculpe, una consulta, usted sabe dónde venden periódicos?
  • Joven, en la salida hay una caseta donde venden, quizá tengan periódicos, lo digo por la hora.
  • Muchas gracias.

El joven fue a la caseta, sin embargo, no encontró todos los diarios de circulación nacional, pero eso no lo desanimó, al contrario, atinó a preguntar al vendedor.

  • Buenas tardes, ¿Cuánto está este periódico?
  • Buenas tardes joven, realmente no es un periódico, sino un semanario y realmente no hay buenos artículos, si deseas noticias te recomendaría otros.
  • Bueno, igual lo llevaré, ¿Cuánto esta?
  • Cinco soles.
  • Listo, cóbrese, me lo llevo.

De camino al centro comercial Tacna Centro en un taxi, el joven estuvo ojeando el semanario que había comprado. “El tour de Ciro en Tacna”, el título que más le llamó la atención, pero que no pudo completar la lectura del artículo, porque llegó a su destino rápidamente, ya que en Tacna todo es cerca, por ser una ciudad pequeña.

Al entrar al centro comercial vio que vendían de todo, él solo compro unos dulces para el camino y buscó unos audífonos por si se malograban los que tenía. Antes de salir de aquel lugar, compró una hamburguesa porque el bus no llegó a parar para almorzar.

Al preguntar en la calle a los ambulantes que tan lejos estaba la plaza, le indicaron que realmente estaba lejos y en caso pretendía ir caminando que mejor tomara un micro que pasa por la avenida, que este lo dejaría en la misma plaza.

Los lugareños no terminaron de explicar y ya estaba el micro llegando al paradero o lo que parecía uno, motivo por el cual todos le empezaron a señalar que ese micro debía de tomar y el joven en un sentido de supervivencia corrió, para que no lo dejara.

  • Tacna se parece a Lima, pero en tamaño escala – se decía así mismo mientras bajaba de el micro y procedió a acercarse a la iglesia – unas fotos y al arco, son cosas que no puedo dejar de hacer, para poder vanagloriarme en redes, como decía el blog de ytuqueplanes.com.

Cerca de los ocho de la noche, la plaza estaba muy bien iluminada, porque al parecer en ese lugar se realizaría una presentación de danzas locales, lo que motivó a Franz sentarse. Al término de la micro presentación, un joven invitó a todos los espectadores a que se iba a presentar danzas típicas en la Universidad Jorge Basadre ese mismo día a veinte soles.

  • Joven, me interesa, supongo que van a presentar danzas típicas de la zona, pero me queda una duda, ¿dónde puedo comprar una entrada?
  • En plaza vea, que está a cinco minutos caminando, vas hasta la avenida Cusco y tomas la izquierda por tres cuadras. El espectáculo empieza a las nueve.

Como le había mencionado el joven informante la distancia fue correctamente marcada y a paso firme se cumplió con el tiempo. El centro comercial era lo que más iluminaba la calle e inclusive las intersecciones se veían muy oscuras y desoladas.

Al entrar al centro comercial sintió que había entrado a otra realidad, el exceso de luz hacía que se sintiera bien, que se sintiera con ganas de quedarse allí y no saliera; era una pisca de la modernidad que iba llegando a Tacna.

  • Señor buenas noches, una consulta – decía Franz amablemente al señor de seguridad – donde venden entradas para el espectáculo de danzas típicas de la Universidad
  • Arriba – Indicó el vigilante con una voz muy fuerte y desinteresada – si no lo encuentras busca el letrero.
  • Gracias señor – que raro hombre pensó, pero no dijo nada más.
  • Sube uno solo - dijo muy bajo a su radio, el agente de seguridad - anótalo.

Al subir el joven vio al grupo grande del bus también entrando al centro comercial, pero no le tomó mayor atención, aún estaba pensando en la diferencia entre la calle y lo que veía. Al llegar al segundo piso pudo divisar rápidamente el cartel de la publicidad, por lo que se acercó al mostrador a adquirir su entrada, el vendedor le preguntó si solo un tiquete a lo que el afirmó con la cabeza y el vendedor al observarlo, le dijo a qué lugares más podía ir si venia de visita, a lo que el joven agradeció. Seguidamente, el vendedor le pidió su DNI para registrarlo y le entregó su boleta con su tiquete. Inmediatamente se retiró y regresó a las escaleras para irse.

Mientras descendía se percató que una joven saludaba a una señorita, él bajaba y ella subía, parecía que no se conocían y se tornaba extraño cuando se percató la vestimenta de la joven, que parecía un pijama para dormir, como de un dragón. El joven se había quedado mirándola muy bien, en un par de minutos se podía ver que su interés había crecido. Franz estaba bajando detrás de él y no escuchó que comentara alguna cosa en voz alta, pero se percató que fue en dirección a las escaleras de subida.

Al salir de plaza vea, Franz se cuestionó así mismo si debía ir directamente a espectáculo, ya que aún tenía tiempo para conocer la ciudad, es así que decidió ir caminando a la Mezquita Ba bul Islam, que estaba a unos diez minutos.

Cuando estuvo a unos metros, vio que el lugar estaba iluminado, por lo cual aceleró el paso para poder hacer el recorrido de forma rápida. Su alegría duró poco ya que se dio con la sorpresa que solamente estaba iluminado por fuera y atinó a tomarse algunas fotos.

  • Bueno, quizá mañana vuelva a pasar por aquí pero más temprano, quiero saber como es por dentro – pensaba mientras se alejaba poco a poco del frontis mirando su reloj – Ahora si falta poco para las nueve, es mejor ir de una vez – al voltear divisó un taxi amarillo a lo lejos, por lo que le hizo una señal para arribarlo.

Después de la negociación del precio turista, el taxista llevó a su pasajero rápidamente, si bien la universidad no estaba lejos, caminar iba tomarle demasiado tiempo y llegaría tarde. Cinco minutos después, Franz ya había llegado. Al bajar del taxi no veía lo que él esperaba encontrar, porque en el frontis no había ningún anuncio ni personas caminando hacia la puerta principal. Al estar en la puerta, solamente le pidieron su tiquete, que tenía impreso un código y un color, así que lo dejaron pasar al confirmar esa información.

Al ingresar, le señalaron el camino que lo iba a llevar al auditorio. Pasos más adelante, encontró una pequeña escalera que lo llevaba al auditorio. Ya cuando ingresó y se sentó, vio que aún no iniciaban, por lo que sacó su semanario y se puso a ojear. Al pasar unas hojas, encontró un titulo “¿Un caso de pishtacos en Tacna?” y que tenía los pormenores de una mujer que fue raptada.

  • Estas historias son impresionantes – Pensó Franz – como cuando Anthony Choy cuenta en su programa. Espero que sean solo historias inventadas – empezaron a bajar las luces, de modo que tuvo que cerrar su periódico – ya va empezar.

El joven al voltear para ver si el auditorio estaba lleno, vio nuevamente a la persona del pijama del dragón, pero esta vez estaba siendo intervenido por dos oficiales.

  • Deja vú.

Al apagarse completamente las luces del auditorio y empezó el espectáculo, todos se enfocaron en el primer número, que fue titulada por el presentador como “La Zampoñada”, el cual tenía a ocho parejas dando el mejor espectáculo. Al terminarse, las luces se volvieron tenues y los artistas, se despidieron del público entre aplausos.

Antes de cesarse los aplausos, una mujer se acercó al estrado impaciente, buscando al presentador, mirando de reojo detrás del telón para hacerle una señal y que puedan atenderla. Cuando parte de la administración del espectáculo se percató que una persona del publico estaba cerca del estrado, atinó a acercarse a ella para ver que necesitaba, es así que ella atinó a contarles lo que le ocurría.

Una vez que terminó el primer número, la encargada del espectáculo le hizo una señal al presentador para que se acercara y le indicó que la señora quería hablar en el micro, por ser de carácter urgente. Ante esto, el presentador le hizo un espacio a la mujer después de los aplausos, quien tomo el micrófono y empezó a decir que su hija no había regresado de los servicios higiénicos, seguidamente empezó a describirla para saber si alguien la había visto. Ante esas palabras tristes y llenas de desesperanza, no calaban en el público. Muchas personas del público murmuraban y otras aprovechaban el entretiempo para acudir a los servicios higiénicos, lo que también hizo Franz.

Un hombre del público indicó que él había visto a la chica con un joven de mochila y que seguramente estaría afuera con él; mientras que el taquillero indicó que ese joven del que hablaban lo había visto entrar y que el recordaba que su tiquete era de color morado, que por ese detalle podrían reconocerlo. Al escuchar esto Franz pensó que no se referían a él, por lo tanto, siguió caminando tranquilamente. Unos pasos más adelante, escuchó a lo lejos que se referían a un joven solo que iba con una mochila grande, por lo que el joven procedió a acelerar y buscar donde esconderse.

  • El Perú es un país con poco objetividad para preguntar cuando ocurre algo malo y más aún cuando el acusado es un foráneo – pensaba para si mismo, mientras escuchaba que esa persona había venido sola y estaba de paso en la ciudad – creo que no tengo mas dudas, ellos hablan de mí, es mejor que me ponga a buen recaudo – se decía a si mismo mientras caminaba a los servicios higiénicos y vio que estos estaban atrás del auditorio y escaleras abajo – creo que cuando pase unos minutos más, se van a calmar.

Un minuto después la mujer por el micro empezó a decir las características de la persona que se había llevado supuestamente a su hija y todos estaban atentos. La descripción era exactamente la del joven y los comentarios empezaban a avanzar entre la gente que iban a los servicios higiénicos.

  • Hablan de mí, no hay duda – Pensaba para si mismo, mientras bajaba las escaleras, a lo que escuchó “está yendo al baño, síganlo” – si me encierro en el baño, no podrán sacarme, pero en caso no tenga una puerta dura, la tirarán abajo – seguía bajando mientras veía que, a la izquierda de la puerta del baño, había otra puerta, que estaba aparentemente cerrada – por aquí debo irme, no tengo más opciones – al forzar la puerta unas veces, logró abrirla – primero bloquearé la puerta.

Al evitar que la puerta pueda ser abierta por fuera, los que seguían al joven, entendieron que esa puerta no podía ser donde estaba porque no se podía abrir, así que entendieron que el fugitivo debía estar solamente en los servicios higiénicos. Al mismo tiempo el joven en la oscuridad pudo entender que estaba en un cuarto de servicios, lleno de utensilios de limpieza. Unos segundos tuvo que esperar para poder ver mejor en la oscuridad y pudo percatarse que en techo había cables y tubos de servicios, los cuales siguió con la mirada y pudo percatarse que este cuarto tenía otra puerta, que estaba sin llave, de modo que pudo entrar sin problemas y encontró un pasadizo con una la luz tenue, tanto así que solo permitía ver a pocos metros hacía adelante, él solo aceleraba el paso, porque aún sentía que estaba en peligro.

Conforme iba avanzando, empezó a ver muchas puertas, que iba intentando abrir, pero todas estaban cerradas con llave, ya que quizás no habían sido usadas en mucho tiempo. No se detuvo a intentar más y siguió avanzando; sin embargo se escuchaban ruidos y Franz sintió miedo, porque el ruido parecía un chillido de ratas, por lo que empezó a buscar de donde venia.

Unas puertas después, encontró el origen del ruido, que cambió la perspectiva del sonido, fue que en realidad eran ruidos de sufrimiento de personas, que se encontraban en un cuarto cerrado, en el cual no se veía ninguna luz que salía por las rendijas de la puerta. Al darse cuenta que no podía abrirla, siguió su camino, pensando en como ayudar a esas personas. Al final del camino, vio que la salida estaba a su derecha y que a su izquierda se encontraba un gabinete contra incendio, donde había un hacha.

  • Esto puede ayudar, debo regresar – decía Franz, tomando el hacha – es la única forma de que esas personas salga, no creo que estén por su voluntad allí – murmuraba mientras caminaba hacia la puerta – retrocedan, voy a intentar romper la puerta.

A punta de golpes, logró hacer un forado lo suficientemente grande para que salgan las personas que estaban dentro, aparentemente todas eran mujeres y jóvenes. Cuando salieron se pudo notar que todas estaban vestidas de blanco con un tatuaje en la pantorrilla izquierda.

  • ¿Por qué están aquí? – Preguntó Franz, no obstante, no recibió respuesta – ¿qué les ha pasado? – Solo mostraron su pierna con la marca – para que puedan salir, deben ir hacia allá, hay una puerta – no le respondieron, pero empezaron a caminar con paso muy lento, arrastrando su pierna izquierda – al regresar la mirada para dentro de esa habitación, vio a la joven del pijama de dragón – ¿tú no vas a salir?, te están buscando – la joven estuvo demasiado aterrada y no podía reaccionar – no te puedes quedar aquí.

La joven no podía emitir ninguna palabra y al parecer estaba en ese lugar hace pocas horas, por lo que salió temblorosa y muy despacio, arrastrando su pie ensangrentado.

Si bien Franz hizo ruido durante la destrucción de la puerta con el hacha, en el exterior no se había escuchado, dado que las personas que lo buscaban, solamente se limitaron a buscarlo entre los que se encontraban dentro de los servicios higiénicos, claro está, no lograron encontrar a nadie con las características que se habían mencionado. Es por ello que buscaron en los servicios higiénicos de damas, donde tampoco encontraron nada. Ante la oscuridad de la noche y la poca luz que tenía el lugar, no pudieron divisar a lo lejos a nadie que estuviese corriendo; por lo cual entendieron que esa persona se había desaparecido.

  • ¿Quién habrá puesto a esas mujeres en ese lugar?, ahora depende de ellas poder llegar a salvo a casa – pensaba Franz mientras iba corriendo hacia el otro extremo – Aquí hay una escalera de extensión de madera, al menos se podrá salir – al colocarlo en la pared, prosiguió con subir y salir por el pequeño espacio que se tenía – este espacio es suficiente para salir.

Ya al estar afuera, respiró mas tranquilo, porque estaba a unos cien metros del auditorio. En ese momento de pie, pudo escuchar muy bajo “aquí hay mujeres, están heridas, llamen a una ambulancia”. A lo lejos se veía como muchas personas se acercaban a ver quienes iban saliendo, sin embargo las mujeres no podían caminar por si solas, por lo cual solo las acostaron en el suelo mientras esperaban a la ambulancia.

Al instante sonó un celular.

  • Aló, ese dato que me diste es correcto; son seis mujeres, pero hay una más, una joven, quizá no tenía mucho tiempo encerrada. Pero no está tu hija. Sácame de acá. Han llegado a Tacna.